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Malanquilla hasta el momento no tenía estación meteorológica. Si queríamos tener datos meteorológicos oficiales teníamos que tomarlos de la estación de Bijuesca, perteneciente a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). Situada a una distancia de unos cinco kilómetros de distancia, sus condiciones orográficas no permitían dar una medición de referencia para nuestra localidad. Respecto a la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), la que se encuentra más cerca es la estación meteorológica de Almazul (Soria), emplazada a unos 22 kilómetros de distancia.

Con esta situación era muy complicado ampliar el conocimiento sobre la fuerza motriz de nuestro molino, el Viento.

Como trabajo previo para poner en marcha el molino era necesario que la caperuza se orientase para enfrentar las aspas a la dirección del aire reinante. El molinero, con el objetivo de saber de dónde procedía, se valía de los 12 ventanucos situados en la planta superior del molino, debiendo averiguar cuál era el viento entre las doce direcciones posibles.

A lo largo del verano, con los testimonios de los mayores del pueblo, hemos logrado conocer el nombre y dirección de ocho de los vientos de Malanquilla. Con respecto a las direcciones respecto a las cuales no contamos con un nombre, pensamos que se corresponden a las menos ventosas. Sin embargo, con este estudio no podemos saber datos importantes para conocer más cuestiones sobre el funcionamiento del molino, como qué época del año era la más adecuada para el trabajo, qué días y horas eras las más acertadas para realizar la molienda o cuál era el viento más común a la hora de llevar a cabo la faena. No contar con estación meteorológica propia hacía muy difícil conocer todos estos datos necesarios para ampliar el estudio sobre el molino de viento.

Mientras realizábamos la investigación surgió la oportunidad de poder contar con una nueva estación meteorológica automática en la localidad que ofreciera datos sobre el tiempo. Con ello podríamos avanzar en el estudio del comportamiento de los vientos en Malanquilla y también conocer más sobre el funcionamiento de nuestro molino. Según los entendidos, tras recoger los datos a lo largo de uno o dos años, podríamos contar con la Rosa de los Vientos de Malanquilla. Se trata de una representación gráfica en la que es posible apreciar con facilidad la dirección predominante de los vientos y su intensidad. Todas las mediciones de viento servirán para saber la predominancia de vientos en las diferentes estaciones, conocer las variaciones a lo largo del día y registrar las rachas máximas de viento según el día y hora concreta. Gracias a estos datos se podrían extrapolar el estudio a la época en la que estuvo en funcionamiento el molino de viento.

Primer plano de la estación meteorológica con el molino de viento al fondo.
Estación meteorológica y molino

El sueño de Malanquilla Rechita se ha hecho realidad gracias a Meteoclimatic. Y más concretamente con la colaboración inestimable de Pere. Disponer de este equipo posibilitará contar con las cifras de temperatura, precipitación, dirección e intensidad del viento, humedad relativa y presión atmosférica, además de otras más. Estos datos serán insertados en una red de más de un millar de estaciones meteorológicas no profesionales repartidas por toda la geografía española. Gracias a ello cualquier persona podrá acceder a los datos en tiempo real, que se actualizan cada cinco minutos.

La fecha escogida fue el 3 de octubre de 2020. El tiempo ese día no acompañó. El comienzo de otoño en Malanquilla nos sorprendió con un frío poco habitual para estas fechas. El día amaneció con 4 grados, abundante nubosidad y con rachas de viento que superaron los 70 km/hora. Afortunadamente se habían realizado previamente todos los preparativos para que nuestro meteorólogo no tuviera problemas a la hora de realizar la instalación y todo saliera bien. Ese día también acudió Bernardo, un compañero de Meteoclimatic. Los trabajos se realizaron en apenas una hora y media. Lo primero fue acudir al lugar donde debía ubicarse el equipo, un aparato compacto de pequeño tamaño. Fue instalado sobre el depósito de agua del pueblo y anclado en el poste de una antigua antena situada en la parte alta. Ésta es una magnífica ubicación  para recoger los datos ya que se trata de uno de los puntos más elevados del casco urbano, sólo superado por la torre de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Además el emplazamiento no cuenta con ningún obstáculo a su alrededor, está enclavado a unos 375 metros del molino de viento, a una altura parecida. Para poder ascender hasta la parte alta del depósito fue necesario subir por una escalera vertical de peldaños que discurre por la parte central. Fue especialmente dificultoso transportar el material. Con el fin de evitar cualquier riesgo, se utilizaron arneses de seguridad para realizar el ascenso y la instalación. Todo salió según lo previsto.

Pere Casulleres sobre el depósito de agua de Malanquilla tras la instalación de la estación meteorológica.
Pere Casulleras tras la instalación de la estación meteorológica

Acto seguido todos nos desplazamos a la sede del Ayuntamiento. Allí debía colocarse un receptor, el cual de manera inalámbrica recogería los datos suministrados por la estación meteorológica. Este pequeño aparato debía ubicarse en un punto dotado de cobertura de wifi, condiciones que se daban en el edificio consistorial. Gracias a la buena recepción de los datos no tuvo que instalarse en el exterior. De esta manera el receptor recoge los datos de la estación de manera inalámbrica y los vuelca instantáneamente a la red mediante la wifi municipal. Fue necesaria la configuración, labor que duró unos minutos. Una vez finalizada nuestra estación ya estaba funcionando y aportando los primeros datos. Un momento esperado por todos.

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La jornada se completó con una comida en la Venta de Malanquilla para celebrar que nuestro pueblo ya contaba con su nueva estación meteorológica. Y por la tarde ofrecimos a nuestros invitados una visita guiada al molino de viento, el origen de todo este proyecto. Pere y Bernardo estuvieron muy atentos de las explicaciones de Mariluz, una de las voluntarias de Malanquilla Rechita. Y también visitaron la nevera, la iglesia parroquial y la fuente romana. Un broche de oro para una jornada histórica, dando a conocer una parte del patrimonio artístico y etnológico que posee Malanquilla.

Desde el grupo de revitalización Malanquilla Rechita agradecemos la colaboración desinteresada de Pere Casulleras. Su ofrecimiento y su profesionalidad han permitido instalar una estación meteorológica la cual ha donado al pueblo. Mediante sus conocimientos ha sido posible su conexión a la red de Meteoclimatic y así poder ver los datos desde cualquier dispositivo en tiempo real. Su aportación al proyecto no ha terminado ahí ya que está dedicando muchas horas para ajustarla configuración informática. Con ello se podrá analizar de una manera más fácil y completa los datos recogidos. El objetivo final será realizar un análisis de los vientos de Malanquilla para poder ampliar el conocimiento sobre la molienda en la localidad. Todo este proyecto se ha llevado a cabo conjuntamente con el Ayuntamiento de Malanquilla, que ha puesto siempre su mejor predisposición y ha participado activamente en la elección de los mejores emplazamientos para los dispositivos.

Entre todos, Malanquilla Rechita.

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