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Desde Malanquilla Rechita estamos interesados en conocer mejor nuestro pueblo. Tenemos suerte ya que en las últimas décadas varios estudiosos oriundos de Malanquilla han dedicado mucho tiempo a la investigación para conocer mejor los entresijos de la historia que atesora nuestra localidad. En particular cayó en nuestras manos el libro «Regulación legal de los aprovechamientos de pastos y leñas en los montes públicos aragoneses. Una aproximación a partir del caso de Malanquilla«. Sus autores son Miguel Ángel Solà, Licenciado en Historia, e Ignacio Pérez-Soba Díez del Corral, Doctor Ingeniero de Montes. A pesar del título tan largo y detallado, tras su minuciosa lectura, nos dimos cuenta que su contenido ofrecía al lector una meticulosa descripción del término municipal del Malanquilla, tanto en el aspecto geográfico como en el histórico.

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Por ello hemos decidido, con su autorización y su colaboración, realizar un resumen del libro extrayendo todo aquello que nos pudiera parecer de interés para cualquier malanquillano. Finalmente queríamos agradecer el esfuerzo y el empeño para sacar adelante este estudio de investigación que nos descubre tantos aspectos hasta ahora desconocidos por la mayor parte de los habitantes de Malanquilla.

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Descripción física del término municipal de Malanquilla

El término municipal de Malanquilla cuenta con 3.633 hectáreas. Linda con los de Pomer, Aranda de Moncayo, Clarés de Ribota, Bijuesca, Berdejo, Torrelapaja y Ciria. El paisaje predominante responde al de una meseta elevada. Al norte se localiza la zona más accidentada y elevada donde se alza el punto más elevado del término, el Capón, con 1.333 metros de altitud. Este sector está compuesto por la Sierra de Miravalles (Montalvo, Miravalles, Capón, Peña de Borobia, La Torreta y Mojón de los Tres Obispos) y otra sierra situada al sur (Peñalarroza, La Cabezuela, Rellano del Balsete y Rellano de la Covatilla) interrumpida por un barranco en el Estrecho de la Mueda. Entre ellas discurre el valle de la Mueda, con las zonas de cultivo a mayor altitud del pueblo. Más al sur se alza el Macizo de la Cocuta, cuyo punto más elevado es la Cocuta, a 1.302 metros. Entre las sierras y este macizo transcurre el paso natural entre el valle del Aranda y la meseta castellana, por el que se trazó la carretera que conduce a Ciria. En la parte central del término se asienta el casco urbano que se alza a 1.061 metros de altitud. Al sur, el término es mucho más llano. La meseta de Malanquilla se separa de los Llanos de Bijuesca por el Arroyo de Vallunquera, que marca el límite entre ambos términos y por donde se construyó la carretera nacional entre Calatayud y Soria. Hidrográficamente el término está a caballo entre la cuenca de los ríos Aranda y Ribota. Los barrancos del Regacho, La Nava y Cañálvaro desaguan en el Arroyo de Vallunquera o en la Acequia de Clarés, de cuya unión se forma más abajo la Rambla del Ribota. El punto más bajo del municipio se localiza al sureste, con 930 metros, en el mojón entre Bijuesca, Clarés de Ribota y Malanquilla, en la antigua Venta de Cañizares.

Mapa detallado del término municipal de Malanquilla con las diferentes elevaciones y puntos de interés.
Los montes de Malanquilla

Malanquilla cuenta con dos montes de propiedad municipal que están incluidos en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública (MUP) de la provincia de Zaragoza, y que figuran en él desde su misma creación hace casi 125 años, a finales del siglo XIX (en 1897). El MUP n.º 13, denominado “El Entredicho y la Cocuta”, está situado al norte. Se trata de una zona más montañosa en cuya masa forestal predomina la encina. El MUP n.º 14, llamado “El Navazo”, está situado en la zona intermedia del término municipal, cerca del pueblo, y en él abunda el quejigo, aunque también la encina y el arce de Montpellier. Ambos son propiedad del Ayuntamiento de Malanquilla. Otros montes del término, de propiedad privada, son el monte Tejado, con encina y quejigo, y el Cerro de las Matas, con encina. El resto de monte no cultivado se cubre con matorrales y especies herbáceas (romero, tomillo, aliaga, espliego y ajedrea). El entorno del Arroyo de Vallunquera está marcado por la vegetación de ribera. La única intervención en cuanto a repoblación forestal se llevó a cabo entre 1990 y 1991. Abarcó 203 hectáreas en diferentes sectores (El Remiro, faldas del Capón, Yermo de Miravalles, Hoya de las Cortes, falda sur de la Cocuta, Collado de Becerril, Las Cañadillas, Las Coronas y Carrascallano) con un resultado de adaptación muy bajo.

Vista desde la Torre de los Moros en la que se ve en primer plano la Cañada del Torrejón y al fondo el monte Entredicho.
Cañada del Torrejón y Monte Entredicho
Distribución de los terrenos de Malanquilla

A día de hoy la clasificación de los terrenos del término municipal, que suma en total 3.633 ha, es la siguiente:

Vista de la partida de Las Herrerías en primer plano y al fondo la Sierra de la Virgen
Las Herrerías y Sierra de la Virgen
Gestión forestal en España

Tras la creación del Cuerpo de Ingenieros de Montes en 1853, en el año 1859 se constituyó el Distrito Forestal de Zaragoza. Su primer objetivo fue la evitar la destrucción de los montes, intentando corregir los abusos en este campo, así como luchar contra los excesos de la Desamortización Civil derivada de la “Ley Madoz” de 1 de mayo de 1855, que pretendía la venta a favor de particulares, en pública subasta, de los montes públicos. Tras décadas de dura lucha contra la desamortización, el Cuerpo de Ingenieros de Montes logró el hito histórico de la creación (en 1897, siendo publicado en 1901) del Catálogo de Montes de Utilidad Pública, una de las figuras más importantes de protección legal de la naturaleza en España, y una de las más antiguas del mundo. La inclusión de un monte en dicho Catálogo lo convierte en un bien que no puede ser vendido, embargado ni expropiado, y que pasa a ser gestionado directamente, en todos sus aspectos técnicos, por la Administración Forestal (tradicionalmente del Estado, y desde 1984, de la Comunidad Autónoma). Los montes de “El Entredicho y la Cocuta” y de “El Navazo” fueron de los 268 montes que figuraron en el Catálogo inicial de los montes de utilidad pública (MUP) en nuestra provincia; en 2021, hay ya en la provincia de Zaragoza 529 MUP, que suman casi 375.000 hectáreas (más del 21% del total de la superficie provincial). Así pues, estos dos montes de Malanquilla llevan legalmente protegidos casi 125 años.

En 1941 se refunda un organismo (previamente creado en 1935) denominado “Patrimonio Forestal del Estado” (PFE), que realizó hasta 1971 (fecha en la que es disuelto y se integra en el ICONA) una enorme labor de repoblación forestal, mediante la compra de montes y también mediante la firma de contratos (denominados “consorcios”) de repoblación con propietarios de montes de cualquier tipo (públicos y privados). En Aragón se repoblaron entre 1946 y 1970 unas 204.000 hectáreas, en una actuación restauradora que transformó en montes arbolados extensas superficies rasas que hasta entonces estaban fuertemente degradadas a causa de los incendios, las roturaciones y el sobrepastoreo. Es muy llamativo que en Malanquilla el PFE ni comprara montes ni realizara ninguna repoblación, a pesar de la gran extensión de terreno desforestado que había. Sólo se tiene constancia de un ofrecimiento hecho al PFE por el Ayuntamiento alrededor del año 1945 de repoblar la zona de Llanolacueva hasta Valdeperilla, pero que no llegó a concretarse, por la oposición de los ganaderos locales, que no deseaban verse privados de los pastos de esa zona. Por eso, los MUP de Malanquilla siguieron siendo gestionados por el Distrito Forestal de Zaragoza, que hizo en ellos distintas mejoras, como la construcción de los abrevaderos de Fuente de Valdelosprados y Fuente Nueva (límite del MUP n.º 13 con el MUP n.º 14) y de la Fuente del Aguadero (próximo al MUP n.º 13).

En el año 1971 se creó el Instituto Nacional de Conservación de la Naturaleza (ICONA), que absorbió a los organismos forestales preexistentes: tanto al PFE como a los Distritos Forestales. Y en 1984, el Estado transfirió a la Comunidad Autónoma de Aragón las competencias exclusivas en materia de montes. Durante la época autonómica, se han hecho distintas inversiones en los MUP de Malanquilla:

-Entre 1990 y 1991, y según proyectos redactados por el Ingeniero de Montes D. Carlos Revuelta Salinas, se repoblaron con pino rodeno (Pinus pinaster) 203 hectáreas en tres zonas dentro del MUP n.º 13: en las faldas del cerro de la Cocuta; en las de los cerros de Capón y Miravalles; y en Las Cañadillas. Sólo en esta última zona tuvo cierto éxito la repoblación, fracasando en las otras dos zonas, quizá a causa de la elección de especie (ya que existe caliza activa en el suelo, lo cual es excluyente para el pino rodeno), unida a una baja calidad de la planta y a la climatología desfavorable.

-Entre 2000 y 2001, y según proyecto redactado y dirigido por el Ingeniero de Montes D. Ignacio Pérez-Soba Diez del Corral, se construyó dentro del MUP n.º 13 y cerca de la Fuente del Aguadero un aprisco para ganado lanar con una superficie bajo cubierta de 480 m2 y un sereno de 560 m2, que desde entonces se usa para facilitar el aprovechamiento de los pastos de los MUP municipales.  

Paisaje arbolado del Monte El Tejado
Monte El Tejado
Clasificación de los montes

Según las vigentes Leyes de Montes (tanto nacional como autonómica), se entiende por monte toda superficie rústica cubierta por especies vegetales arbóreas, arbustivas de matorral o herbáceas que surgen espontáneamente o sean introducidos por el hombre, siempre que no sean características del cultivo agrícola, o sean objeto de éste. Los montes pueden ser de titularidad pública (propiedad del Estado, de las Comunidades Autónomas, y de Ayuntamientos u otras entidades locales) o de titularidad privada (personas físicas o jurídicas), si bien dentro de esta última categoría hay algunos montes que son de propiedad privada colectiva, y que pueden considerarse casos especiales o intermedios entre la propiedad pública y la privada, como son los montes vecinales en mano común (que no existen en Aragón) o los montes de socios (que son hasta cierto punto frecuentes en nuestra región).

Por otra parte, las leyes de régimen local establecen una clasificación adicional de los bienes municipales (tanto montes como de otro tipo) distinguiendo entre los siguientes casos:

Vista desde la ladera del Capón, con La Mueda en primer plano, la elevación de Peñalarroza y el monte de La Cocuta al fondo.
La Mueda, Peñalarroza y La Cocuta
Los aprovechamientos forestales

Los aprovechamientos forestales son muy variados: pastos, caza, leñas, madera, resinas, setas y otros hongos, corcho y otras cortezas, montanera (bellota), frutos silvestres, esparto, plantas aromáticas y medicinales, etc. En los montes públicos, los cultivos agrícolas también son un aprovechamiento forestal. Realizados de manera sostenible, los aprovechamientos forestales no deterioran el monte; antes al contrario, son una herramienta fundamental para su conservación y mejora.

Para asegurar que se realizan según ese principio de sostenibilidad, que asegura la persistencia del recurso explotado, la Administración Forestal gestiona de manera directa todos los aprovechamientos en montes de utilidad pública. Para ello, redacta los llamados “proyectos de ordenación” o “planes técnicos de montes”, que planifican todos los aprovechamientos de un monte para períodos amplios de tiempo (varias décadas). En el caso de no existir estos proyectos, se suplen transitoriamente con planes anuales de aprovechamientos. En el caso de montes públicos no catalogados o montes privados, su aprovechamiento es realizado por sus dueños, pero es imprescindible la autorización de la Administración Forestal para realizar el aprovechamiento de leñas o madera, o para nuevas roturaciones agrícolas. En el caso de aprovechamiento de pastos en todo tipo de montes, la Administración Forestal, también interviene en el caso de que esta actividad afecte a la conservación del arbolado, como sucede por ejemplo en las zonas incendiadas, en las cuales el pastoreo ha de ser prohibido temporalmente, puesto que impediría la regeneración de la cubierta vegetal.

Los aprovechamientos de pastos, dentro de los límites racionales, suponen una mejora y aumento de los pastos ya existentes, en un fenómeno que se conoce como “paradoja pastoral”: consumir los pastos no sólo no los destruye, sino que los mejora. Un pastoreo no excesivo mejora la cobertura del terreno aumentando la calidad y cantidad de las especies herbáceas. También supone una distribución de semillas y fertilidad de la tierra, producto de las deyecciones, y contribuye de mejora indudable al reducir el riesgo de incendios. Sin embargo, el pastoreo incontrolado y excesivo afecta de manera negativa a los montes produciendo un efecto deforestador.

Los aprovechamientos de leñas se realizan principalmente sobre especies con madera densa y de gran capacidad calorífica (en general cupulíferas, como encina, roble, quejigo o rebollo), más que en otras como los pinos, que tienen menor capacidad calorífica y dejan más brasa. Además, las especies de cupulíferas tienen la capacidad de rebrotar, es decir, de echar brotes de las cepas una vez cortadas. Tradicionalmente se hacían por cortas a matarrasa, en las que se cortaban a la vez todos los “brazos” de cada cepa, pero ello causaba la degradación del monte, que pasaba de un monte alto (formado por árboles procedentes de semilla) a un monte bajo (formado por matas procedentes de rebrote). La práctica de selvicultura que usa la Ingeniería de Montes para invertir este proceso de degradación, manteniendo a un tiempo la producción de leñas, es el resalveo, que consiste en eliminar los peores brotes de cada cepa, para favorecer el crecimiento de los mejores. Así se evita también el “reviejado”, es decir, el abandono del aprovechamiento de leñas en matas que han sido cortadas muchas veces, y que causa que las matas tengan una vitalidad escasa.

A partir de 1955, con la caída poblacional en el medio rural, la estabulación de la ganadería o el cambio de uso de los combustibles, han descendido paulatinamente los aprovechamientos forestales.

Vista desde Peñalarroza con La Mueda en primer plano y al fondo El Capón, la elevación de mayor altura del término municipal de Malanquilla.
La Mueda y El Capón
Principales modalidades en Aragón de aprovechamientos comunales

Aprovechamiento comunal de pastos y leñas. Se realiza sobre los montes comunales (de utilidad pública o no) del propio término. Corresponde a los vecinos de la localidad, antaño a los cabezas de familia, con acceso libre, gratuito y simultáneo, en un principio, aunque admite la imposición de un pago (“canon”) a favor del Ayuntamiento propietario. Puede regularse mediante unas ordenanzas aprobadas por el Ayuntamiento, y en el caso de los montes de utilidad pública ha de sujetarse a los proyectos de ordenación o planes anuales de aprovechamientos de la Administración Forestal.

Mancomunidad de pastos y leñas. Hay aprovechamiento mancomunado entre los vecinos de dos o más localidades cuando éstos comparten uno o más aprovechamientos sobre un mismo monte. En Malanquilla, el monte Entredicho -considerado en sus límites tradicionales, esto es, hasta la falda septentrional de La Cocuta- tenía una mancomunidad de pastos y leñas a favor de Aranda de Moncayo y Malanquilla, documentada inicialmente en 1313. Fue objeto de múltiples deslindes, sentencias y hermandades en 1313, 1315, 1317, 1331, 1366 (fecha post quem), 1466, 1489, 1490, 1625 y 1820 y se extinguió entre 1884 y 1914. En Llanolacueva y falda sur de La Cocuta hubo otra de pastos y leñas a favor de Bijuesca por sentencia arbitral de 1474 ratificada en 1483, 1537, 1638 y 1733, pero que se hallaba ya en regresión entre 1757 y 1840.

Aprovechamiento de pastos sobre rastrojos y barbechos. Se conoce también como derrota de pastos o derrota de mieses. El pasto sobre rastrojeras tiene lugar entre julio y noviembre o diciembre. Y el pasto sobre barbecheras –que aprovecha las hierbas que rebrotan- entre diciembre del año en curso y octubre del siguiente. El descanso de la tierra de secano dejándola en barbecho se hace necesario debido a la baja fertilidad del suelo y la escasez de precipitaciones. El aprovechamiento concurrente del residuo vegetal por el ganado propio y ajeno al dueño de la parcela contribuye a fertilizarla. Inicialmente una servidumbre colectiva de pasto sobre la totalidad del parcelario de una aldea, la legislación promulgada entre 1834 y 1889 -inspirada en un concepto individualista de la propiedad privada y contraria a la persistencia de servidumbres colectivas sobre una universalidad de bienes- prohibió las derrotas de mieses, que siguieron no obstante practicándose en muchas regiones bajo la tutela de los ayuntamientos. La Ley y Reglamentos de Pastos, Hierbas y Rastrojeras de 1938, 1954 y 1969 implantaron un régimen de ordenación, que en esencia venía a suponer un arriendo colectivo concertado a través de la Administración entre propietarios de fincas y ganaderos. Esta intermediación fue encomendada, a partir de 1945, a las Hermandades Sindicales de Labradores y Ganaderos (HSLG) y luego a sus sucesoras las Cámaras Agrarias Locales (CAL), que fueron suprimidas en Aragón en 1996 y sustituidas, en tal cometido, por los ayuntamientos. En 2002 una ley de las Cortes de Aragón suprimió este régimen de tutela administrativa, liberalizando total y definitivamente entre agricultores y ganaderos la adjudicación de los pastos de las tierras de cultivo de su respectivo término municipal.

Alera foral. Es conocida también como solera. Es una servidumbre recíproca de pastos característica del Reino de Aragón que autoriza el pasto de los ganados de los vecinos de dos o más localidades limítrofes más allá de la raya de términos. Antiguamente su ejercicio se sujetaba a la regla “de sol a sol y de era a era”, es decir, que el ganado no podía partir de sus eras antes del amanecer y debía haber vuelto a ellas antes del anochecer. Recogida desde antiguo en los Fueros y Observancias de Aragón, actualmente la define el artículo 582 del Código de Derecho Foral de Aragón, que reconoce la existencia de aleras unilaterales (sin reciprocidad). Su existencia puede originarse en título escrito (concordias o hermandades, sentencias arbitrales) o en la costumbre inmemorial, a falta de documento. Aunque son siempre los vecinos sus beneficiarios, la titularidad de esta servidumbre colectiva de pastos recae usualmente en los Ayuntamientos, y a veces en otras entidades como juntas vecinales, asociaciones de ganaderos, HSLG o CAL. Los terrenos a los que afecta suelen ser montes comunales (excepción hecha de la dehesa boyal), pero también áreas cultivadas de secano (las huertas se excluyen), que el ganado rastrojea una vez levantadas las cosechas. Los pastos de alera o solera estaban abiertos a todo tipo de ganados y el número de cabezas era acordada entre los ayuntamientos o regulada -si afectan a montes de utilidad pública-por la Administración Forestal. Entre Malanquilla y Aranda de Moncayo mediaba una alera foral de pastos, regulada en 1625 y 1820, que una sentencia judicial extendió en 1994 a gran parte del actual MUP n.º 13. En Valdeperillay Las Navillas hubo otra a favor de Berdejo y de Torrelapaja por concordia de 1595, ratificada en 1699 y 1857, pero que fue cancelada judicialmente en 1904.

Dehesa boyal. En Aragón también conocido como boalar. Son terrenos de pasto, propiedad de los ayuntamientos, reservados al aprovechamiento en común y gratuito del ganado de labor de los vecinos. Con el tiempo se introducirían excepciones: arriendo de los pastos sobrantes al ganado lanar de la localidad, repartos de suertes de cultivo en caso de necesidad. Tienen su origen, mayoritariamente, en la posesión inmemorial de un monte por parte de una localidad, aunque se conocen no pocos casos de concesión regia expresa. Al igual que la alera foral, los Fueros y Observancias medievales aragoneses se hicieron eco de su existencia. En Malanquilla hubo dos antiguas dehesas boyales, el monte Navazo y el monte Tejado, el establecimiento de la primera de las cuales se documenta -por privilegio del rey Alfonso V- en 1458. Frente al proceso desamortizador el Ayuntamiento de Malanquilla intenta defender la propiedad justificando su aprovechamiento común, para ganado de labor y leñas muertas de manera gratuita, y mediante canon para ganado lanar durante el invierno. No lo consigue con el monte Tejado que sale a subasta en 1860, y que es vendido a un forastero, Miguel Antonio Hernández. Sigue la lucha por salvar el monte Navazo y lo consigue en 1862, cuando el monte ingresa en el “Catálogo de Montes Públicos exceptuados de la desamortización”.

 

Camino de los Medianillos, que sirve de acceso a La Cocuta. Al fondo el casco urbano de Malanquilla.
Camino Medianillos
La adjudicación de los aprovechamientos

En el caso de Malanquilla se cuenta con documentación de subasta de pastos y leñas desde 1875 en los montes comunales (Entredicho y Navazo). Entre 1875 y 1923 se adjudicaron disfrutes vecinales (gratuitos) o enajenables (subasta) de pastos, leñas, montanera, pastos sobrantes, caza o colmenas (por concesión administrativa) en diferentes montes y fechas. En 1924 el Ayuntamiento de Malanquilla aprueba una ordenanza para regular los aprovechamientos comunales, en la que se establecen los cánones a pagar por aquellos vecinos que soliciten una participación adicional en aprovechamientos comunales. Para el periodo entre 1945 y 1984 se cuenta con el relato de Jesús Marín Rubio, que fue alcalde entre 1954 y 1959. El aprovechamiento de pastos se adjudicaba por subasta el día de San Miguel para ambos montes, marcando el canon total y siendo fijados previamente el número máximo de ovejas por monte. Se presentaba un único ganadero que después prorrateaba entre los interesados el canon según el número de cabezas. En cuanto a las leñas se hacía un acuartelamiento de los montes, cada uno organizado por un concejal. A cada cuartel se asignaba un número de vecinos que previamente debían pagar la tasa, y a cada vecino se le comunicaba la porción de monte que podía cortar a su llegada. Respecto a la siembra se repartía entre los vecinos interesados el canon para la roturación de tierras en los montes. A partir de 1984 el aprovechamiento de leñas pasa a ser gratuito, debido al escaso número de vecinos interesados, y se practica ya sólo en el MUP n.º 13 (El Entredicho). En cuanto a los pastos, tanto del monte como de rastrojera, los remata en exclusiva un ganadero foráneo. En cuanto a aprovechamientos de cultivos, los agricultores del pueblo tienen asignada una parcela en el monte Entredicho y otra en el Navazo. En el plan anual de aprovechamientos hecho por el ICONA para el año forestal 1974-1975 se añadieron dos aprovechamientos más: de trufas (con carácter de subasta) y de caza.

Torre de los Moros en primer plano y La Cocuta al fondo.
Torre de los Moros y La Cocuta

Entidades de representación de agricultores y ganaderos en Malanquilla

La entidad más antigua de la que tiene constancia es la Mesta de Ganaderos de Malanquilla con un reglamento firmado en 1648. Su actividad se mantuvo hasta 1732 como mínimo. Desde esa fecha hasta principios del siglo XX se ignora qué entidad representaba a los ganaderos. Durante la primera mitad del siglo XX la representación ganadera recae en una entidad que varía de nombre y cuya creación no parece responder a impulso oficial. En 1909 un documento cita la Junta Local de Ganaderos de Malanquilla. En 1939 se constata la existencia de una Asociación Local de Ganaderos, que en 1946 figura como Sociedad de Ganadería de Malanquilla y se mantiene activa hasta 1961. A instancias oficiales se constituye en 1937 la Junta Local de Fomento Pecuario (JLFP) de Malanquilla, que es sustituida por la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos (HSLG) en 1947. En los años setenta pasa a llamarse Cámara Agraria Local (CAL), cuyo último registro escrito data de 1995.

En 1939, iniciado el proceso ordenador de pastos, la ALG de Malanquilla reconoce, en oficio dirigido a la Junta Provincial de Fomento Pecuario (JPFP), que el aprovechamiento de pastos y yerbas de los rastrojos y barbechos del término lo organiza desde muy antiguo la Asociación Local de Ganaderos. Al año siguiente la ALG promulga unas ordenanzas de pastos, en realidad unas bases generales cuya ejecución se sigue encomendando a la Asociación. En 1946 la Sociedad de la Ganadería de Malanquilla y los propietarios no ganaderos actualizan las condiciones de cesión de la rastrojera.

Vista desde el casco urbano de Malanquilla, con el barranco del Regacho en primer plano y El Cerro, coronado por el Molino de Viento.
El Regacho y El Cerro con el Molino de Viento

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