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“Malanquilla Rechita” es el nombre de un proyecto de revitalización de Malanquilla que surge a principios del año 2020 como una necesidad de actuación urgente ante la progresiva pérdida de habitantes de la localidad. El movimiento comienza por iniciativa de varias personas del pueblo y pretende, poco a poco, aglutinar a todos aquellos interesados en formar parte de esta iniciativa comunitaria. Se trata de un proyecto plural, abierto a personas de toda condición, que tengan como nexo de unión las ganas de trabajar activamente para tratar de darle al pueblo un impulso adicional, en busca de un futuro mejor. Por ello la condición política, religiosa o de cualquier otro tipo es indiferente, ya que el trabajo desinteresado de este colectivo tiene como fines únicos tanto el invertir la tendencia descendente del censo real del pueblo, es decir, la gente que vive manera habitual en la localidad, como que este afianzamiento en la población cree un ambiente favorable de vecindad que garantice el futuro de Malanquilla.

Como así reza en el nombre, la finalidad es que el pueblo rechite. Una palabra aragonesa que define la acción natural de brotar, volver a salir pequeños tallos y hojas de una planta ya existente. En paralelismo con la palabra rechitar, el objetivo de este proyecto es devolver la vida a una localidad cuya historia se remonta a más de siete siglos y que podría encontrarse en una de las situaciones más complicadas de su existencia. Ya en el año 1429 quedó despoblada por la guerra y la peste, pero pocos años después fue repoblada. A pesar de haber alcanzado los 628 habitantes en 1910, en poco más de un siglo ha perdido la mayor parte de su población llegando a menos de una veintena de vecinos durante el invierno. En nuestra mano está, al menos el intento denodado y lleno de amor hacia nuestras raíces para no llegar a la despoblación total como ya está sucediendo en otros pueblos de la geografía aragonesa. Un escenario éste, que no haría desaparecer el pueblo, pero que sí podría hacerle perder sus habitantes estables, desapareciendo el pulso de la vida. Si por desgracia llegara este fatídico momento, el pueblo no sería el mismo, aun con la visita eventual de aquellos que conserven sus casas.

En la imagen que ilustra el proyecto se representa un tronco del cual brota un chito. El perfil de este tronco coincide con el de una fotografía del molino de viento antes de su reconstrucción, a buen seguro el mayor emblema de la localidad. Precisamente con ello se pretende hacer una mención a la iniciativa de crear la patrulla de rescate Ciudad de Malanca en el año 1976. Una idea de varios jóvenes de Malanquilla que revolucionó la localidad con la participación en un programa de TVE en el que obtuvieron el trofeo de oro, que a día de hoy está expuesto en el Ayuntamiento. El objetivo fundamental fue la revalorización del patrimonio artístico del pueblo y gracias a ello, en los años sucesivos, buena parte de sus monumentos fueron restaurados. De forma adicional, a posteriori se generó una intensa actividad cultural con la creación de dos Asociaciones Culturales, “Miguel Martínez del Villar” en 1981 y “La Cocuta” en 2007 (ambas ya sin actividad desde hace unos años), cuya andadura y trabajo de sus comprometidas gentes fue esencial en su momento en la dinamización cultural del pueblo. El proyecto “Malanquilla Rechita” pretende seguir la estela de estas iniciativas anteriores, como una nueva oportunidad en el camino de la revitalización del pueblo.

Estado de situación

Tras el establecimiento de un grupo de trabajo inicial y sus pautas generales para la acción, fue necesario llevar a cabo un profundo análisis de la situación actual del pueblo. Como punto de partida, era imprescindible definir de manera precisa el número de habitantes estables, así como recabar información de las impresiones de las personas vinculadas al pueblo sobre cómo ven su pueblo en la actualidad, para hacer una primera reflexión sobre el presente y futuro de Malanquilla. En esta primera fase, llevada a cabo antes del verano del 2020,  se desarrollaron los siguientes puntos:

Conocimiento e implicación vecinal

Otra labor necesaria en esta primera fase, que se comenzó a llevar a cabo en el verano del 2020, es el trabajo de implicación de todas aquellas personas que tengan relación con la localidad. Una de las dolencias habituales en esta sociedad es la falta de conocimiento de lo nuestro. Y en el caso de Malanquilla, estamos seguros de que también sucede. Creemos que sería bueno que la gente que quiere a su pueblo conozca la historia y el patrimonio de su localidad para poder valorar aún en mayor medida lo que tiene. Desde “Malanquilla Rechita”, una de las líneas de trabajo sobre las que se va a trabajar va a ser la divulgación de lo propio, englobando así desde patrimonio artístico y cultural, hasta valores paisajísticos y pasando por la historia del propio municipio. En concreto, también su historia reciente para, entre otras cosas, poner en valor el trabajo de aquellos malanquillanos que se esforzaron en las últimas décadas para tratar de mejorar su pueblo. De igual modo y ya hacia el futuro, desde “Malanquilla  Rechita” se pretende descubrir todas las potencialidades que tiene la localidad para tratar de aumentar su desarrollo económico. De este modo, se invitará a los vecinos a que se impliquen en esta nueva etapa de revitalización si quieren que Malanquilla siga viva y tenga un futuro mejor que el desgraciadamente previsible si no se intenta.

Plan de acción

En esta segunda fase se partirá del análisis e interpretación de toda la información recopilada, con el objetivo de comenzar a marcar las líneas básicas de trabajo, así como las primeras actuaciones. La idea es trabajar de manera autónoma, pero siempre contando con el Ayuntamiento de Malanquilla para avanzar en este proyecto de manera coordinada. También sería interesante poder hacer partícipes a otras entidades, personas y grupos de personas de la localidad.

El objetivo fundamental es definir y poner en práctica acciones que sirvan para promover un impacto social y económico positivo en la localidad, y con ello generar poco a poco fuentes de ingresos y un atrayente ambiente social que facilite el asentamiento de nuevos vecinos. El propósito es ciertamente ambicioso, pero no por ello hay que dejar de pensar que, al menos en parte, puede ser posible. En principio se pensaría en personas vinculadas al pueblo, ya que la posesión de vivienda propia facilitaría este proceso. De manera paralela también se analizarían los condicionantes para que aquellos hijos e hijas del pueblo ya jubilados pudieran también aumentar sus periodos de estancia en el pueblo. Otra vía podría ser la búsqueda de fórmulas para el asentamiento de personas ajenas al pueblo, que aprovechasen las oportunidades laborales que pudieran surgir o que crearan ellas mismas por iniciativa propia. En este último caso habría que trabajar además en la colaboración para poderles facilitar vivienda.

Líneas básicas de trabajo

Sin haber completado todavía la primera fase del proyecto y teniendo en cuenta como punto de partida que todo el proceso futuro que pudiera desarrollarse estaría indudablemente vivo, podrían establecerse a priori unas líneas de actuación que cumplieran con los objetivos antes expuestos. Todo ello debería adaptarse a las propuestas y opiniones de los encuestados, recogidas en el proceso inicial. De esta manera, desde “Malanquilla Rechita”, se adelantan algunas líneas básicas de trabajo que se podrían desarrollar a medio plazo en la localidad:

Mucho trabajo por delante y muchas ilusiones depositadas en un futuro que esperamos sea prometedor para Malanquilla.

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